La inevitable gravedad del ser
-”Mamá, cuando ves las fotos de cómo eras de jóven, y te vés ahora… ¿no te da pena?”. -”No hija, ¿qué crees ?¿que esto pasa de la noche a la mañana?.”.
Y cuanta razón llevaba! no te da pena, o no es eso exactamente lo que sientes, porque has tenido tiempo de ir acostumbrandote a los cambios. Un día te descubres en tí lo que antes ibas descubriendo en quienes te rodean; una arruguita en los párpados… los mofletillos parece que están un poco mas flojitos… Otro día, al salir de la ducha te dá por mirarte de espalda en el espejo, jo! descubres que el culo se está cayendo un poco y no te habias dado cuenta, es más, habias visto que se habia caido el culo… de tu amiga, pero el tuyo??? lo ignorabas. Otro día, al levantar el brazo para ponerte el desodorante ves cómo parece que la carne se ha movido mas de lo normal. Por no hablar de las canas, que esas, mucho mas precoces, ya hace tiempo que se están apoderando de tu cabeza, y ya no necesitas buscarlas para verlas; saltan a tu vista ellas solitas!.
Pero sigues con tu vida, con tu actividad, con los problemas y las alegrías… y mas o menos vas capeando el temporal, sobre todo cuando sigues viendo mas caido el culo de tu amiga que el tuyo.
Empiezas a mirarte en el espejo con mas atención, y a la vez con mas rapidez dejas de mirarte, porque vas descubriendo pequeños hallazgos que …. no te gustan nada de nada. Y rapidamente te empleas en otra actividad, para olvidar los hayazgos matutinos. Y en un acto casi de autocomplacencia llamas a tu amiga, la del culo caido, quedas para tomar algo y contar cuatro novedades, que en absoluto son las manchitas en las manos ni las arruguitas del cuello, nooooo!!!!. Lo que de verdad persigues es comprobar que su culo sigue mas caido que el tuyo!.
Y así, poco a poco, año a año vas dandote cuenta de que el deterioro existe, la juventud no es eterna, y aunque no quieras se te vá escapando de las manos. Pero lo llevas mas o menos bien, lo vas incorporando a tu día a día, ya sabes que cada pocos dias… descubres algo nuevo; los codos…Dios mio! tengo los codos como el culo de un pollo!!!, me pondré mas crema…., y empiezas a fijarte en los codos ajenos. Ya la tarea es ardua; porque te vas fijando en mas partes del cuerpo de los demás; el culo, los parpados, el cuello, los mofletes.., los brazos… y ahora también los codos!, va a parecer que soy lesbiana!, miro mas a las mujeres que a los hombres!!
Pero no, no te has vuelto lesbiana, te has vuelto mayor, y lo que necesitas es comparar contínuamente quien está más mayor que tú, o menos…
Pero el día que de verdad tomas consciencia de que el tiempo ha pasado es cuando el médico te manda tomar la primera “pastillita diaria”. ohhhh, ya lllegó! ya llegó la pastillita de “para siempre”, que quiere decir hasta que te mueras o descubran algo que la sustituya, Eso es que ya no hay marcha atrás, que lo que no te funciona, no vá a volver a funcionar. No entras en depresión, porque en peores plazas se ha toreado, pero … deja un regusto amargo la cosa, “para siempre…”, y piensas; no decía el poeta que no habia nada eterno??? eso de … “eternamente no podrás ni aún sufrir…”. Bueno, pues sufrir no podrás, pero la pastilla es para siempre.
Pero pensandolo bien, como me dijo alguien; -”pero total, una pastilla cada día… es lo mismo, también tomas café cada día”. Pues lleva razón!, qué mas dá??, y además, conforme te gustas menos por fuera , te vas gustando mas por dentro, y qué leches!; siempre habrá una amiga con el culo mas caido.
Octubre 5th, 2009 at 21:31
snif,